Mis momentos

favoritos

Estos son mis momentos favoritos y más memorables de toda mi vida

18 de Abril 1990

Me presenté por primera vez ante un público de manera formal. Sucedió un “Miércoles de Cuentería” en la plazoleta de arquitectura de la Universidad Javeriana. Conté mi primer cuento y ello me cambió la vida. Ahí empezó el viaje, el cuento se llama “El Vengador Académico”. Fue como salir de un cascarón que me tenía ahogado, siempre quise hacer esto, mostrar mis cuentos, mis narraciones y ocurrencias de una forma libre con ganas de aprender. La plazoleta se llenó de gente. Fue increíble.

Viernes de Mayo de 1990

Me presenté por segunda vez con mi cuento “El Vengador Académico” en la plazoleta de “La Perola” o “Cenicero” de la Universidad Nacional de Colombia. Al principio del cuento me caí interpretando una guerra, me lastimé la pierna, el brazo derecho y recibí un golpe fuerte contra un escalón de concreto a un lado de la ceja derecha, empezó a salir sangre, seguí mi cuento hasta el final, casi una hora de narración, la sangre se secó en mi cara y mi brazo, no paré, al final terminado el cuento, la plazoleta estaba llena de gente y unos estudiantes de enfermería me ayudaron a limpiarme mis heridas, fueron muy atentos, desde ahí conservo la cicatriz sobre la ceja derecha, una herida de guerra.

Febrero 1991

Me presento en mi universidad (Universidad de los Andes) en la plazoleta de lo que se llamaba “La Piscina”, conté unos cuentos míos sobre anécdotas universitarias, mis amigos de Ingeniería me apoyaron, y avisé que esto se repetiría cada jueves, y así fue por cuatro años, de plazoleta en plazoleta, “La Piscina”, luego la “Plazoleta del Lleras”, luego “La Plazoleta de la U” al lado de la capilla, me tocó retirarme de ahí porque mi profesor de física Rafael Bautista me dijo que sus clases se veían afectadas por la cantidad de ruido, entonces me fui para la plazoleta de derecho, antropología y ciencias políticas, Miguel Echeverri decano de la Facultad de Derecho me invitó a usar la plazoleta, los jueves de cuentería en los Andes se habían vuelto muy populares, la gente cuadraba sus horarios para ir a las cuenterías, incluso a veces me echan en cara haber perdido materias como le pasó a mi amigo Mateo Figueroa.

Durante esas épocas hago el primer manuscrito de lo que sería “La Pelota de Letras” y se estrena en mi universidad. Conté incluso un cuento que era por capítulos y era una sátira a las telenovelas de la época. La última vez que conté cuentos en los Andes fue en el año de 1995, la vida me estaba llamando por otros lados, estaba pasando mucho tiempo en la universidad y no se veía un grado a la vista, y por el otro lado la actividad de contar cuentos me estaba llevando por otra senda, de ahí que me cambiara de Ingeniería de Sistemas a Antropología y luego a hacer un curso técnico de Educación Experiencial en Canadá con mi amigo Luis Carlos Jacobsen.

Junio 1993 - Clásico RCN

Colcultura me llama para ser parte de una biblioteca móvil que consistirá en una van con libros que se desplazará por los pueblos y ciudades por donde pase la carrera ciclística llamada Clásico RCN. Ahí descubrí la poesía de Saint-John Perse.

Septiembre 1996

Entro a trabajar en mi primer trabajo formal. “Locutor Control” en La Mega de RCN Radio. Era la primera vez que era empleado, siempre había pasado “Cuentas de Cobro” y era increíble saberme dentro de un fólder y un sistema de pagos salariales de una empresa grande. Había pasado un mes de prueba. Llegué por un efecto dominó. Las cuenterías me habían hecho una especie de celebridad local en el entorno de las universidades bogotanas y en el círculo de teatros del centro de Bogotá.

Entonces sucedió que un gran amigo con el que hablaba mucho en la universidad llamado Alejandro Builes me invitó a contar cuentos en el campamento de verano llamado Kajuyalí, duré casi cuatro días contando cuentos todo el tiempo a los chicos y chicas del campamento de verano, pero había algo extraño, mi propósito era que hubiese entretenimiento permanente, mis cuentos eran cortos, largos, de día, noche, a la hora de la cena, el almuerzo, los chicos y chicas empezaban a contar cuentos, a inventarlos, pasamos increíble, llegué sin voz a mi casa. Resulta que uno de los chicos de ese campamento que estaba en décimo grado en el colegio San Carlos conocía el mundo de los DJs de las emisoras y hablaba con Alejandro Villalobos recién nombrado director de La Mega. Villalobos le preguntó a Juan Pablo Rosso: “Oiga, ¿usted conoce a alguien que sea chistoso?”. Y es así como hago casting en dos minutos de prueba al aire y madrugado en el programa de las mañanas. Yo me dije en ese momento: «Esto es como Kajuyalí» Así que empecé a cantar la canción “Persiana Americana” de Soda Stereo pero en versión merengue con todos los instrumentos que hacían parte de mi colección de sonidos. Villalobos quedó en el piso de las carcajadas. Entré a trabajar en radio y me sirvió mucho para forjarme como profesional. Salí de La Mega un 24 de Diciembre de 2001 porque necesitaba regresar a los teatro y los cuentos empezaban a tornarse en formas de comedia que necesitaban otros espacios. Además por razones económicas cabe resaltar. Estoy muy agradecido con La Mega, con RCN, y con el Camp Kajuyalí, con Alejandro Builes y Juan Pablo Rosso. Yo era además el cuentero clandestino del Colegio San Carlos. Los muchachos me entraban a escondidas al colegio en las jornadas del día del idioma.

El padre Francis Wehri llegaba con su temperamento prusiano y ponía orden, yo salía casi invisible. Recuerdo una víspera de navidad hace como nueve años (2014-2016?) donde tuve el honor de presentarme ante el padre Francis, esta vez se reía con mis ocurrencias, era un espectáculo que diseñamos con la Orquesta Filarmónica de Bogotá para celebrar la Navidad, el director Leonardo Marulanda y yo en el Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo mostrando la “Navidad Nuestra” del compositor argentino Ariel Ramírez. Además todos los clásicos navideños y de fin de año. Las carcajadas y el gozo del padre Patrick estaban ahí y fue todo un honor para mí verlo entre el público asistente.

Enero de 1997 en La Mega, “Cata y Mi Andy”

Este fue un año donde la emisora La Mega estrena el programa “El Mañanero” de La Mega. El año de 1996 era un año de experimentación con prototipos radiales que diseñábamos bajo la tutela y mentoría de Alejandro Villalobos. Tuve el honor de trabajar en esos prototipos con Karl Troller y Eduardo Arias que fundaron el programa “Zoociedad” con Jaime Garzón. Un par de leyendas de la parodia y sátira modernas. No lo podía creer. Ellos habían inventado un programa de radio maravilloso llamado “El Platanal” pero creo era demasiado adelantado a su tiempo y no le gustó al presidente de RCN Radio de esa época llamado Jairo Tobón. (Don Jairo). Entonces quedamos Villalobos y yo. Aprendí a manejar una consola de radio, a ser DJ y a contar mis cuentos en radio gracias a quien me enseñara y a quien debo mucho, a Carlos Lugo. Empecé a jugar con las cintas de grabación y con una consola en un estudio de grabación que quiero que se sepa: no era digital. Es así como un día a finales de Enero nace “El Mañanero” un programa de variedades de las mañanas, madrugar a ser divertido a las 6am. Y Villalobos me dice: véase la película “Luna de Hiel”, me la veo y así transformo un cuento mío en la historia de una pareja con una relación afectiva disfuncional y nace “Trátame Suavemente” (De nuevo Soda Stereo me salva la vida), las historias de Cata y Mi Andy. Una amiga siempre me decía “Mi Andy” y me pareció divertido que Cata siempre se refiriera al coprotagonista así.

Todos los días se emitían tres capítulos de al menos 3:30 minutos, a las 6:50am, a las 7:50am, y a las 8:50am, el primero se repetía a las 9:50am. La serie se sigue escuchando, hubo CDs, descargas, dejé de hacerla por allá en el año 1999 mediados. Tuvo versiones una llamada “Titanic” Cata y Mi Andy en el universo de la película de James Cameron y otro llamado “Gris” en el universo de la película “Grease” de John Travolta y Olivia Newton John. La gente se enloquecía por la serie, recibía llamadas de presidentes de empresas, niños y niñas. Hubo más series pregrabadas, todo era la inspiración de la radio clásica, las llamadas radionovelas, y sí, resucité las radionovelas. Terminaba de grabar y me encerraba a grabar lo del día siguiente, a veces salían los capítulos ahí mismo, a veces llegaba la inspiración a eso de la media noche. Una libretista amiga mía me confesó que la serie sirvió para la inspiración de una telenovela que tuvo mucho éxito.

1997 al 2001 Series Radiales, (radionovelas)

Yo era responsable de 35 minutos diarios de entretenimiento al aire. Hice muchas series, una parodia de “Batman y Robin” con música de Ministry de fondo. “James el Taxista”, (Se pronuncia como el nombre del futbolista colombiano) tomando el referente a James Bond pero como un taxista bogotano. (Salí en una revista y todo por esa serie), “Francia”, (por el mundial de Francia 98) una secretaria chismosa que se inventaba todo (como los chismosos que toman una realidad y la acomodan a una sospecha que impone pensar mal de algo o alguien). “El Tinieblo”, era como Cata y Mi Andy pero al contrario, tuvo buen comienzo pero mal final. “Juan Bracitos” nació como un grito interior porque yo me sentía como ese niño discapacitado.

Es la historia de la crueldad contra uno mismo, yo sentía que se me exigía más de mis capacidades pero no tenía manera de quejarme, así que creé este personaje, mi intención no era burlarme de una persona discapacitada; era mostrar que todos somos discapacitados de alguna forma y que la meta no está en rendirse o sentir lástima por uno mismo sino dar la cara frente a la adversidad y ante quienes no notan la existencia de uno o sus límites. En otras palabras así todo salga mal hay que pararse, dar la cara y seguir siendo una buena persona, sonreír, reír ante el cruel y la crueldad. Mi inspiración fui yo mismo. Dejé de hacerla porque una vez recibí una llamada de una señora llorando diciendo que su hijo tenía tal condición, sentí que el mensaje tenía forma equivocada, pero eso me sirvió para ver el fondo y por ello descubrí el sentido de la comedia, lo que debe hacer reír es el fondo, y hay que tener mucho cuidado con la forma equivocada, todos, todos se tienen que reír, no es reírse de los demás o que se rían de uno, somos todos los que tenemos que reír, ese es el fondo.

21 de Diciembre de 2003

Estaba muy mal, pero encontré qué era lo que me faltaba para estar bien. Todo estaba atorado en mi vida y los años se me repetían como en la película “El Día de la Marmota”, “Groundhog Day” de 1993 dirigida por Harold Ramis y protagonizada por el magnífico comediante Bill Murray. Desde el año 1990 si bien había mucho talento y trabajo algo no estaba bien, algo en mi interior y el entorno estaban botándome en caída libre sin que yo lo notara. Yo sabía que algo no estaba bien pero tenía que haber solución por algún lado. Le había dado oportunidad a muchas soluciones pero descubrí que nada podía solucionar esa tendencia, algo adentro y algo afuera, todo repitiéndose y una espiral descendente inatajable. Y fue ese día de diciembre donde descubrí Scientology, pude organizar lo que pasaba, recuperé mis sueños, mi fortaleza, mis acciones creativas, logré saber qué era lo que me detenía, y es así como en febrero de 2004 empieza el éxito de La Pelota de Letras y muchas más creaciones. Sí, soy scientologist, me funcionó, y cada cual ha de hacer esa tarea de reflexión, introspección, exploración y descubrimiento. Toda religión es una experiencia íntima a la que tenemos derecho, uno tiene que experimentarlo por uno mismo. Toda religión siempre anuncia algo que nunca morirá: la esperanza. Soy la prueba de mis propias decisiones. Nada ni nadie me ha podido detener ni me detendrá. Y sí: hay esperanza, y se puede hacer algo al respecto. Muchos anunciaron el “qué” ahora es el tiempo de “cómo hacerlo”. Yo logré despertarme a las 6 de la mañana al día siguiente del día de la marmota.

Febrero 2004

Tengo dos amigos que siempre han estado ahí tras bambalinas diciéndome que sí a todo plan que me invento, y en especial yo les digo que sí a cada plan que se inventan. Yo venía de un proceso de decantación de la comedia, necesitaba explotar como explotan las vainas que contienen semillas maduras. La Pelota de Letras estaba escrita desde el año de 1993 y necesitaba un espacio, era un texto que yo rumiaba todo el tiempo, le metía cosas, le quitaba, podaba ese arbusto, la diseñé como una estructura parecida a un árbol que me pedía nacer a gritos en su forma más espectacular. No pasaba nada y solo escuchaba miedos y “no se puede”. Escuché a una persona cercana decirme: “Nadie ha logrado llenar el Teatro de la Castellana solo”. Y yo hacía lo mejor que puede hacer un ser humano: hacerme ilusiones. Entonces conspiré mi salida, había aprendido a barrer pa’fuera y a sembrar adentro, entonces llamé a mi amigo Vicente Casas que me debía un favor, yo le había presentado un programa en CitiTV llamado “Mi Otro Yo” y lo hice porque él me dijo que lo hiciera y que cuando necesitara algo de él me dijera, así lo habíamos hecho muchas veces, quiero decir que Vicente Casas es de las personas más activas que he conocido en la vida y además de las más rumberas, (yo soy muy rumbero de salir a conquistar y seducir los momentos de la noche hasta el día, son planes magníficos si uno tiene buen “parche” o combo bueno pa’la rumba), entonces, como venía diciendo,

Marzo 2004

Fue un miércoles. Era Semana Santa y yo

10 de Abril 2010

Me casé con el amor de mi vida, mi mejor amiga, la que sabe todo de mí. Soy muy afortunado, soy feliz con ella, tenemos un hogar maravilloso y trabajamos muy duro, ella es una gran profesional, tiene una inmensa cultura, hablamos todo el tiempo, y sigue siendo mi novia perpetua, todos los días quiero mejorar para ser digno de mi familia. Es un estado de cambio, de aprendizaje, de saber que se puede fluir a nuevos estados y contemplar horizontes que uno nunca se imaginó. Nos conocemos hace mucho, y se siente como si fuese desde siempre, a ella le escribí, compilé y dediqué mi obra “Llegar a Marte”.

5 de Julio de 2018

Nace Olivia, mi hija, la recibí en el parto, nació en nuestra casa de parto natural en una tina de agua tibia, en silencio, sin luces intensas, acompañados de una partera profesional. Al ayudarla a salir la tomé del agua y la puse en el pecho de mi esposa, las dos se miraron y entendí el arte. Supe por qué tantos homenajes a la maternidad en las artes plásticas. Aquí en el fondo, muy adentro mío y proyectándose al infinito tengo ese momento. La importancia del silencio, por eso cada vez que escucho “Enjoy de Silence” de Depeche Mode recuerdo a mis dos amores. Soy papá de Olivia, eso en esta vida es mi brújula de amor. Todos los días le cuento cuentos antes de dormir, cuentos míos inventados, a veces de otros autores, pero ella siempre me dice: “Ahora cuéntame un cuento de la mente”. (es decir inventado por mí) Cuando voy a la cama dice: “¡Llegó el cuentero!”, y sí, desde aquel 18 de abril de 1990 a cada noche con mi hija y mi esposa, sigue llegando el cuentero. Eso soy: el cuentero.